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Congelar hierbas aromáticas en porciones que utilizarás de verdad

Elige el formato según tus recetas y organiza preparación, etiquetas y espacio para conservar pequeñas cantidades de aromáticas.

Hierbas frescas
Fotografía: Halima Waziri · CC BY-SA 4.0 · tamaño adaptado
Conservar alimentos

Piensa en el plato final

Anota qué hierbas utilizas y cómo entran en tus recetas. La congelación cambia la textura, por lo que una preparación para cocinar no equivale a una guarnición fresca. Haz una prueba antes de procesar toda la cosecha.

Prepara una zona limpia

Selecciona material en buen estado y aplica las precauciones higiénicas adecuadas. Ten listos recipientes aptos y espacio en el congelador. Sigue las indicaciones oficiales de conservación y las instrucciones de tu equipo.

Divide y etiqueta

Escoge porciones compatibles con el uso habitual y escribe contenido y fecha. Identifica también otros ingredientes si preparas una mezcla. No dependas del color para reconocer hierbas que llevarán semanas almacenadas.

Comprueba la utilidad

Introduce una porción en una receta y registra el resultado. En una cocina española donde perejil, tomillo o albahaca tienen usos diferentes, quizá convengan formatos distintos. Conserva solo lo que puedas consumir y ajusta la siguiente tanda según la experiencia, sin convertir cada excedente en una reserva que nadie encuentra.

Fuentes