
Piensa en el plato final
Anota qué hierbas utilizas y cómo entran en tus recetas. La congelación cambia la textura, por lo que una preparación para cocinar no equivale a una guarnición fresca. Haz una prueba antes de procesar toda la cosecha.
Prepara una zona limpia
Selecciona material en buen estado y aplica las precauciones higiénicas adecuadas. Ten listos recipientes aptos y espacio en el congelador. Sigue las indicaciones oficiales de conservación y las instrucciones de tu equipo.
Divide y etiqueta
Escoge porciones compatibles con el uso habitual y escribe contenido y fecha. Identifica también otros ingredientes si preparas una mezcla. No dependas del color para reconocer hierbas que llevarán semanas almacenadas.
Comprueba la utilidad
Introduce una porción en una receta y registra el resultado. En una cocina española donde perejil, tomillo o albahaca tienen usos diferentes, quizá convengan formatos distintos. Conserva solo lo que puedas consumir y ajusta la siguiente tanda según la experiencia, sin convertir cada excedente en una reserva que nadie encuentra.