
Prepara el almacenamiento
Deja espacio y recipientes adecuados antes de recoger la mesa. Gestiona los alimentos perecederos con prontitud siguiendo las recomendaciones oficiales para su enfriamiento. Una tarea de limpieza no debería hacer que olvides la comida durante un periodo prolongado.
Identifica cada preparación
Escribe contenido y fecha y separa correctamente alimentos crudos y listos para consumir. No uses únicamente el olor como prueba de seguridad. Mantén el frigorífico según instrucciones y comprueba su funcionamiento con un método apropiado.
Planifica un uso cercano
Decide si la preparación se consumirá pronto o si procede congelarla. Consulta las indicaciones correspondientes para descongelar y recalentar. Cambiar de recipiente no reinicia la historia del alimento ni corrige una conservación inadecuada.
Reduce futuros excedentes
Observa cuáles son los platos que sobran siempre y ajusta las cantidades iniciales. Los recursos de AESAN ayudan a establecer una rutina segura en España. Una zona visible de la nevera facilita encontrar las preparaciones, siempre que la conservación y los tiempos hayan sido adecuados desde el principio.