
Observa varias lluvias
Desde un lugar seguro anota dónde se acumula el agua y de dónde procede. Una fotografía aislada no permite dimensionar una solución. Distingue agua de cubierta, pavimento y parcelas próximas cuando puedas hacerlo sin intervenir.
Comprueba límites del terreno
Localiza edificios, servicios enterrados y linderos. No excaves ni redirijas agua sin saber cómo afectará a esos elementos. La capacidad de infiltración y las condiciones del subsuelo requieren una evaluación apropiada al proyecto.
Consulta requisitos y diseño
Pregunta al ayuntamiento y a profesionales competentes por la solución admisible en tu municipio español. Un jardín de lluvia necesita entrada, funcionamiento y desbordamiento previstos. No debe trasladar el problema a la cimentación o a una propiedad vecina.
Incluye el mantenimiento
Selecciona vegetación adecuada con asesoramiento y planifica inspecciones. Conserva fotografías del comportamiento después de la obra y comunica anomalías. Si el lugar no resulta apto, considera otras soluciones de gestión del agua: la forma atractiva de un jardín visto en internet no demuestra su idoneidad para tu parcela.