
Elige una posición estable
Coloca el medidor siguiendo sus instrucciones y anota dónde está. Evita comparar lecturas tomadas junto a una fuente de calor con otras de un rincón distinto. La constancia permite interpretar mejor la evolución.
Añade contexto a la cifra
Registra duchas, cocina, ropa tendida y apertura de ventanas. Observa si los cambios coinciden con esas actividades y cuánto duran. Una lectura aislada no identifica la causa ni demuestra por sí sola un defecto de la vivienda.
Documenta lo visible
Fotografía condensación o manchas con fecha y ubicación. Si reaparecen, informa a la propiedad o solicita una valoración profesional. No atribuyas automáticamente todos los problemas a hábitos de quienes viven allí ni los ocultes antes de investigar.
Prueba cambios adecuados
Mantén la ventilación prevista y observa el efecto de ajustes razonables. Los recursos del IDAE ayudan a comprender la relación entre uso y comportamiento del edificio en España. Un registro doméstico es información para decidir qué revisar, no un diagnóstico definitivo de humedad estructural o calidad del aire.