
Explica las necesidades reales
Describe ocupación, agua caliente y habitaciones utilizadas. Reúne facturas y datos del sistema actual. No elijas una potencia únicamente por superficie o por la experiencia de otra vivienda con características distintas.
Mira el sistema completo
Solicita una evaluación del edificio y de los emisores existentes. Pregunta por ubicación, ruido, suministro eléctrico y obras necesarias. El rendimiento depende de diseño, condiciones y uso, no solo del nombre del equipo.
Aclara todas las partidas
Pide que el presupuesto identifique componentes, puesta en marcha, ajustes y mantenimiento. Comprueba las condiciones administrativas aplicables en tu comunidad autónoma y edificio. Consulta recursos del IDAE como orientación y deja el diseño a profesionales cualificados.
Exige hipótesis comprensibles
Solicita que se expliquen estimaciones de consumo y costes bajo condiciones definidas. Considera cómo se atenderán averías y quién mostrará el funcionamiento a las personas usuarias. Una instalación adaptada a la casa y bien explicada resulta más valiosa que una comparación basada únicamente en la cifra más optimista de ahorro.